Marta Ponce Mas, mediadora y pionera de la mediación sistémica en Cataluña, colaboradora de diferentes universidades y colegios profesionales en másteres y posgrados en resolución de conflictos, acaba de publicar su primer libro: La mediación sistémica.
Aprovechamos la presentación del libro organizada por ACDMA este 25 de septiembre para hacerle unas preguntas y darla a conocer todavía más entre nuestras socias, socios y otros lectores.
P: ¿Cómo llegaste a la mediación?
R: Para empezar, lo tengo en mi carácter: siempre he sido la persona conciliadora a mi familia y a mi entorno. Pero el motivo principal que me llevó a la mediación fue en 2000, cuando me separé. Fue una separación traumática y pensé: hay de haber otra manera de hacer las cosas. En aquel momento había muy poca gente haciendo mediación.
El 2003, cuando salió la primera ley de mediación en Cataluña, en el colegio de educadores sociales donde estaba colegiada nos dieron la posibilidad de habilitarnos como mediadores, y lo tuve clarísimo. En realidad ya utilizaba técnicas mediadoras, para decirlo de alguna manera, en el trabajo que hacía acompañando personas con trastornos de salud mental y diversidad funcional. Había hecho formación en técnicas negociadoras, de comunicación, habilidades comunicativas… Era un tema que me interesaba mucho. Así que el 2003 hice la habilitación y el 2004 el máster en conflictologia, y abrí mi despacho. Y así hasta ahora, 21 años más tarde.
P: Qué parte de la mediación es la que más te gusta?
R: Hay dos ámbitos que me gustan especialmente: el familiar, al cual me dedico sobre todo, y el escolar. Soy pedagoga de formación, y tengo muy claro que la prevención es una de las herramientas fundamentales que tenemos que trabajar para crear una sociedad más convivencial y positiva. El futuro pasa para introducir la mediación en la educación. También me dedico mucho al asesoramiento en el ámbito escolar, sobre todo desde el proyecto de mediación educativa del servicio de mediación municipal de Cardedeu.
El acompañamiento de familias me gusta mucho; fue lo primero que me gritó y todavía hoy me apasiona. El 2013 o 2014 escribí un artículo que se llama La separación versus la ruptura, que podéis encontrar en mi web, donde explico cómo entiendo este acompañamiento familiar y la separación gestionada desde la mediación.
P: Cómo eran los inicios de la mediación en aquel momento por tú?
R: Cuando empecé, el 2004, no había clientes porque la gente no conocía la mediación. Cuando alguien se quería separar, iba directamente al abogado. Durante los dos primeros años me dediqué sobre todo a la formación, haciendo algunos casos puntuales.
Fue a partir del 2006, cuando entré al servicio de mediación municipal de Mataró, que empecé a trabajar más. Allá sí que había clientes, porque había mucha derivación por parte de las escuelas y de los servicios sociales. Como que era un recurso gratuito, la gente lo podía conocer y esto favoreció mucho que la ciudadanía confiara en la mediación.
P: Acabas de publicar un libro. Explícanos un poco de qué va.
R: Estoy muy contenta, la verdad. El primero que hice cuando salió publicado fue celebrarlo con la gente más próxima, porque era un hito importante a mi carrera. El libro es la plasmación de mi método de trabajo. Quiero compartir la experiencia del que yo denomino mediación sistémica. Nunca me he considerado una teórica de la mediación: me he dedicado a gestionar conflictos. He aprendido mucho de muchos maestros que me han acompañado, y ahora sentía que era el momento de hacer una devolución y compartirlo, ser generosa con el conocimiento. Me ha costado mucho escribirlo — he estado seis años— y por eso estoy tan contenta que finalmente esté al alcance de todo el mundo que quiera ver de una manera práctica como se puede gestionar el conflicto desde una mirada sistémica y transformadora, aplicando la comunicación no violenta y el que yo denomino presencia.
P: La combinación de herramientas que explicas en tu libro —el Zen, la CNV, las constelaciones sistémicas y la línea transformativa de gestión de conflictos— crees que es necesaria? O se podría aplicar por partes?
R: Mira, por mí el mejor del método es que se pueda ajustar a cada caso y que cada persona que lo utilice lo pueda hacer suyo. Tiene esta característica: cada cual lo aplica desde su manera de hacer, desde su personalidad e idiosincrasia, adaptándose a cada situación.
Aun así, no siento que esto quiera decir aplicarlo por partes, sino que según el caso damos más peso a un elemento u otro, pero manteniendo siempre la presencia, la comunicación no violenta y la mirada sistémica y transformativa. Puede ser que en un caso concreto se dé más importancia a la comunicación no violenta, porque es lo más adecuada, pero no perderé esta mirada sistémica y esta presencia, que por mí son fundamentales. La fuerza del método es la combinación: una postura profesional que integra estos cuatro elementos.
P: Dirías que para entender la mirada sistémica de la mediación es necesario haber presenciado unas constelaciones familiares?
R: La mirada sistémica parte de la teoría sistémica, que es más amplia que las constelaciones familiares. Pero es cierto que las constelaciones son una aplicación muy concreta que nos ofrece una manera directa de entender esta visión sistémica. Me parece un regalo que en una práctica tan clara y vivencial quede reflejada toda una teoría. Por lo tanto, no es imprescindible, pero lo recomiendo muchísimo porque ayuda mucho a comprender la mirada sistémica de una manera práctica.
P: Eres una pionera en el campo de la mediación, en concreto introduciendo la mirada sistémica en el servicio de mediación de Mataró. Esto fue el 2008: cómo reaccionaron los usuarios al principio?
R: Yo trabajaba en Mataró desde el 2006 y ya hacía constelaciones desde el 2002. Hubo un momento en que vi que muchas cosas que pasaban a las constelaciones eran muy aplicables a los procesos de gestión de conflictos. Y empecé a investigarlo. Del 2008 al 2010 miré si había alguien que ya hiciera algo pareciendo y no encontré nadie. Sí que había personas que utilizaban la mirada sistémica en el acompañamiento psicológico o terapéutico, pero aplicada a la gestión del conflicto no había nada. Durante estos dos años fui creando el cuerpo teórico de una práctica que ya estaba haciendo.
Del 2008 al 2010 lo apliqué al servicio de mediación de Mataró, y estoy muy agradecida porque allá tuvieron una mente muy abierta, puesto que entonces esto era mucho, muy extraño. Piensa que en Cataluña las constelaciones llegaron el 1999, cuando el Instituto Gestalt llevó Bert Hellinger en Barcelona. Yo las conocí el 2002 de la mano del maestro zen Alexander Poraj, y me quedé convencida del poder de este método. Durante seis años lo trabajé a nivel personal, y el 2008, cuando ya conocía bien las constelaciones y tenía el despacho en funcionamiento, vi claro que encajaba con la mediación.
P: Y la comunicación no violenta?
R: Ya me había formado en comunicación no violenta el 2006, con Pilar de la Torre, y aquí todo va empezar a tomar forma. Del 2008 al 2010 lo fui probando en el despacho, compartiéndolo con el equipo, trabajándolo en nivel más teórico… Y el 2010 lo presenté públicamente en unas jornadas a Mataró, organizadas por el Ayuntamiento, la Diputación de Barcelona y el Centro de Mediación de Cataluña.
P: Fue una apuesta muy atrevida e innovadora en aquel momento, cierto?
R: Sí, ciertamente costó, no diré que fuera fácil. A los profesionales los parecía muy extraño. Había reticencias por los límites entre la gestión de conflictos y el acompañamiento terapéutico. Se puso muy en entredicho, pero me parecía normal, porque estaba presentando una cosa muy rara. Era innovador e impactante, y la comunidad mediadora necesitaba tiempo para validar el método.
P: Está claro que ahora la sociedad está más abierta a la mirada sistémica. De qué manera se nota?
R: Primero, porque hay muchas más personas que la conocen. Y precisamente el conocimiento es el que abre puertas: cuanto más conocido es un método, menos reticencias genera. Hoy en día la palabra “sistémica” ya forma parte del vocabulario. Antes algunos decían “mediación sistemática” porque no sabían qué quería dir.
P: Se puede comparar con la mirada holística a la medicina?
R: Exacto. Antes también se veía como una cosa muy rara, y ahora ya está normalizada.
P: Qué característica tuya crees que ha hecho que, a pesar de las dudas, el proyecto ganara terreno?
R: diría dos: la determinación y la paciencia. Yo lo tenía tan claro que, incluso cuando a mi alrededor había dudas, yo no dudaba. También porque las personas que dudaban no eran las que trabajaban conmigo, y los clientes siempre han estado muy agradecidos con el acompañamiento. Era evidente que funcionaba. Había trabajado con las herramientas más clásicas de mediación, y ver como evolucionaba un caso cuando aplicaba estas herramientas mías, con una transformación tan rápida del vínculo, me mantenía firme y convencida. Esta rapidez no la veía con las herramientas clásicas.
P: Qué visión de futuro tenso para la mediación sistémica en 10 años?
R: Creo que irá en aumento. Ya tenemos una formación específica en la Universitat de Girona en mediación familiar sistémica, que incorpora la mirada sistémica desde la psicología clínica y sistémica. Yo la veo más desde las constelaciones familiares. Durante muchos años he colaborado en másteres de mediación de Girona, Tarragona y de la ICAB. Que haya formación universitaria con esta mirada quiere decir que crece el interés y la experiencia práctica.
Además, durante cinco años ofrecí una formación estable en mediación sistémica con un equipo de personas. Los alumnos me pedían que lo escribiera todo para llegar a más gente, y esto también fue un motivo para hacer el libro. Cuando un método es vivo a la práctica, seguro que crece.
P: Tienes alguna recomendación práctica para mediadores que acaban de empezar?
R: Sí, por mí hay dos cosas fundamentales. La primera, trabajar en co-mediación: ayuda a nutrirnos otros compañeros, ver maneras diferentes de trabajar y contrastar intervenciones. Mujer seguridad y confianza en la profesión.
La segunda, la supervisión: nos permite revisar nuestra postura, recursos, limitaciones e intervenciones, y esto favorece el autoconocimiento y la conciencia profesional. Durante un tiempo, y a veces encara ahora, ofrecía acompañarme en un proceso completo de mediación como observador, porque ver alguien con experiencia en acción es muy enriquecedor y nutritivo.
P: Nos puedes recomendar algún libro, artículo, web o pele que te haya inspirado mucho? Aparte de tu libro, que recomendamos mucho!
R: Sí, y tanto. Para empezar, recomiendo una serie turca de Netflix, sobre todo la primera temporada: Mí otra yo. A pesar de ser ficción, retrata muy bien las constelaciones y es una manera amena de acercarse.
También recomiendo los libros de Mariona Garrida, Los pequeños mediadores, muy útiles tanto para entender las herramientas que usamos a la mediación como para aplicarlas al escolar.
Otro libro que me ha gustado mucho es Lo puente donde habitan las mariposas de NazarethCastellanos, sobre neurociencia. Creo que a los mediadores nos sirve mucho conocer mejor el ser humano y el funcionamiento de la mente.
Y finalmente, recomiendo Introducción al Zen, del maestro zen Alexander Poraj, que es también mi maestro. Es un libro con un lenguaje planer y directo sobre que es el Zen y la presencia, y creo que es muy valioso para nuestro trabajo.
Fantástico. Pues muchas gracias, Marta, para compartir con nosotros tu trayectoria y tu mirada. Seguramente tu libro inspirará a muchas personas y contribuirá a dar todavía más fuerza a la mediación sistémica.
