El Día Mundial de la Justicia Social, que celebramos cada 20 de febrero, nos recuerda la necesidad de garantizar la igualdad de oportunidades, el respecto a los derechos fundamentales y la cohesión social. Esta jornada, proclamada por las Naciones Unidas en 2007, se conmemora desde el 2009. La fecha se fijó para reforzar el compromiso internacional con la lucha contra la pobreza, la exclusión social y la desigualdad, esos fundamentales para lograr una convivencia justa y equitativa.

¿Pero por qué el día 20 de febrero? Porque en esta fecha se aprobó la Declaración de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre Justicia Social para una Globalización Equitativa en 2008. Esta declaración refuerza el compromiso internacional con la promoción del trabajo digno, la reducción de las desigualdades y la protección de los derechos laborales, aspectos fundamentales para la justicia social.

Uno de los pilares fundamentales de la justicia social es garantizar mecanismos para la resolución pacífica y equitativa de los conflictos, razón por la cual ACDMA quiere hacer eco y aprovechar la ocasión para dar a conocer la fiesta. La resolución alternativa de conflictos contribuye a este objetivo facilitando el diálogo y poniendo en el centro la resolución pacífica del conflicto. Cuando un conflicto se resuelve con herramientas como la mediación, se fomenta la cultura de la paz, se reducen las desigualdades y se evita la cronificación de situaciones de vulnerabilidad.

En Cataluña, las personas profesionales de la gestión de conflictos tenemos un papel clave en esta tarea. Acompañando procesos de diálogo y facilitando espacios de encuentro, trabajamos para garantizar que todas las personas puedan ejercer sus derechos en condiciones de igualdad y equidad.

Este 20 de febrero, basura un llamamiento a la reflexión y al compromiso. Trabajamos conjuntamente para construir un futuro con más equidad, cohesión y respeto por los derechos de todas las personas.